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En 1982 Eduardo y Elena Romero Oneto adquieren una propiedad en Pilar, en el cuál funcionaba un haras de Sangre Pura de Carrera. Durante varios años continúa en forma paralela la cría de caballos árabes y pura sangre, e incluso comienza en pequeña escala la cría de angloárabes. Nuestro entusiasmo por el árabe, hace que paulatinamente éste fuera desplazando el pura sangre.
Las instalaciones, así como el equipamiento mejoran poco a poco, acorde a las necesidades de crecimiento del haras. Así logramos triplicar la superficie inicial, y plantar más de 500 árboles de diversas especies. Nuestra especial atención a una crianza natural cuidada nos indujo a adquirir equipamiento agrícola para implantar y mantener nuestras pasturas bajo asesoramiento profesional, abasteciéndonos a lo largo del año con nuestro propio forraje. Logramos ampliar y mejorar las viviendas para el personal, perfeccionar los picaderos de entrenamiento y construir corrales para el manejo de las manadas, instalar un monturero y una veterinaria, remodelar las caballerizas, instalar una cinta de vareo y un caminador, etc.
La trascendida calidad de nuestros padrillos nos llevó a construir un laboratorio para extracción y congelado de semen, e incorporar para su dirección a un profesional veterinario full-time.
La pasión de Eduardo por el atalaje deportivo, actividad que realiza siempre con caballos árabes, con éxitos deportivos a nivel nacional e internacional, nos llevó a construir una cochera especial, dónde con funcionalidad y elegancia se guardan carruajes y arneses, varios de uso cotidiano.
Todo ha sido un largo camino, que buscó constantemente la superación propia.
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